Una guía para padres sobre la educación de la primera infancia probablemente debería comenzar por aliviar algo de presión en lugar de añadir más. Muchas familias se sienten empujadas hacia la idea de que más joven siempre debe significar más temprano, y más temprano siempre debe significar mejor. Lea antes. Cuente antes. Escribe antes. Actúe antes. Esa presión puede hacer que los padres sientan que la infancia es una carrera que comienza demasiado temprano.
Una buena guía sobre educación infantil apunta en una dirección diferente. Recuerda a los adultos que el aprendizaje temprano no se trata sólo, ni siquiera principalmente, de aspectos académicos formales. Los niños pequeños construyen bases a través del lenguaje, el juego, el movimiento, las rutinas, las relaciones y las repetidas oportunidades de explorar el mundo que los rodea. Estas experiencias pueden parecer ordinarias, pero a menudo son la verdadera base para el aprendizaje posterior.

Esta es la razón por la que las mejores prácticas de aprendizaje temprano no siempre son las más visiblemente académicas. La conversación importa. La hora del cuento importa. El juego de simulación es importante. La regulación emocional importa. Es muy importante aprender a esperar, escuchar, expresar necesidades y recuperarse de la frustración. Éstas no son cuestiones secundarias. Son parte del desarrollo mismo.
Los padres que miran los programas deben preguntarse si el entorno se siente apropiado para el desarrollo. ¿Los adultos son receptivos? ¿Se fomenta la curiosidad? ¿Hay espacio para el movimiento, la interacción social y la exploración guiada? ¿O el escenario parece demasiado centrado en producir actuaciones tempranas que parezcan impresionantes para los adultos?
Una guía sólida para los padres sobre la educación de la primera infancia también debería tener en cuenta el hecho de que los niños se desarrollan de manera desigual. Un niño puede hablar temprano y resistirse a quedarse quieto. Otro puede ser más tranquilo pero más seguro físicamente. La variación no indica automáticamente un problema. Es parte de la infancia.

En casa, las familias pueden apoyar el aprendizaje temprano sin convertir la sala de estar en un centro de formación académica en miniatura. Hablar durante las rutinas diarias, leer juntos, notar patrones, nombrar emociones, cantar, dibujar y jugar juegos simples son más importantes de lo que muchos padres creen.
Un mito común es que más presión crea una mejor preparación. En realidad, la presión puede hacer que los niños pequeños se sientan ansiosos, resistentes o desconectados de las experiencias que les ayudan a aprender de forma natural.
Las mejores prácticas de aprendizaje temprano apoyan el crecimiento sin apresurar la niñez fuera del camino. Éste puede ser el recordatorio más útil de cualquier guía de educación infantil.





