Las habilidades de pensamiento crítico de los estudiantes son elogiadas con tanta frecuencia que la frase puede empezar a perder significado. Los profesores lo mencionan. Las escuelas lo promueven. Los padres dicen que lo quieren. Pero muchos estudiantes todavía terminan el día sin una idea clara de cómo se ve realmente el pensamiento crítico cuando leen un capítulo, escriben un ensayo o responden una pregunta en clase.
En términos prácticos, el pensamiento crítico significa negarse a detenerse en la primera respuesta fácil. Significa preguntar qué respalda una afirmación, qué podría faltar, qué no encaja del todo y si una idea aún se sostiene cuando se examina desde otro ángulo. Esto suena sencillo hasta que los estudiantes intentan hacerlo bajo presión de tiempo. Entonces resulta obvio por qué la memorización suele ser más tentadora. La memorización es ordenada. Pensar no lo es.

Si desea saber cómo mejorar el pensamiento crítico, comience con mejores preguntas. ¿Por qué esta evidencia es convincente? ¿Qué suposición se esconde detrás de este argumento? ¿Qué podría decir alguien que no está de acuerdo? Los estudiantes a menudo mejoran cuando dejan de tratar el trabajo escolar como una búsqueda de la respuesta aprobada y comienzan a tratarlo como una invitación a examinar la lógica detrás de esa respuesta.
Algunas de las mejores actividades de pensamiento crítico para estudiantes son sorprendentemente simples. Compara dos explicaciones del mismo evento. Defiende una posición y luego desafíala. Identificar lo que un escritor omite. Reescribe una afirmación débil para que sea más precisa. Estas tareas son efectivas porque obligan a los estudiantes a trabajar con ideas en lugar de simplemente almacenarlas.

Esto es importante en la lectura porque la comprensión se profundiza cuando los estudiantes notan argumentos, prejuicios, evidencia y omisiones. Es importante en la escritura porque los ensayos más sólidos provienen de un razonamiento más sólido, no solo de una gramática más limpia. Y es importante en los debates en clase porque los estudiantes que piensan críticamente tienden a escuchar de manera diferente. No sólo esperan su turno para hablar. Están probando lo que escuchan.

La cuestión de cómo mejorar el pensamiento crítico no se resuelve con una hoja de trabajo o una actividad inteligente. Crece a través de la exposición repetida a la incertidumbre, la interpretación y la explicación. Los estudiantes necesitan oportunidades para esforzarse productivamente, no sólo oportunidades para acertar rápidamente.
Las habilidades de pensamiento crítico de los estudiantes mejoran el rendimiento académico porque viajan bien. Ayudan en historia, ciencia, literatura, investigación, escritura y resolución de problemas. Más importante aún, hacen que los estudiantes dependan menos de pistas superficiales sobre lo que suena bien.
Ese puede ser el valor real. Los estudiantes con mayores habilidades de pensamiento crítico no sólo son mejores en la escuela. También son más difíciles de engañar, es menos probable que se conformen con razonamientos superficiales y más capaces de formar opiniones que puedan sobrevivir a la presión.





