Una aplicación de ayuda con las tareas puede resultar un salvavidas en una mala noche escolar. La tarea es confusa, la fecha límite está cerca y el estudiante quiere una cosa por encima de todo: dejar de sentirse estancado. Por eso la ayuda instantánea con las tareas resulta tan atractiva. Ofrece alivio y el alivio es poderoso.
El problema es que alivio y aprendizaje no siempre son lo mismo. Algunas aplicaciones guían a los estudiantes a través de un proceso. Otros simplemente dan una respuesta tan rápidamente que el estudiante nunca tiene que luchar con la pregunta. Desde fuera, ambos pueden parecer eficientes. Desde adentro, están haciendo cosas muy diferentes al pensamiento del estudiante.

Las mejores aplicaciones de ayuda con las tareas suelen explicar, no solo resolver. Muestran pasos, señalan patrones, analizan palabras difíciles y ayudan a los estudiantes a ver cuál debería ser el siguiente paso. Eso los hace especialmente útiles en temas donde el proceso importa, no sólo la respuesta final. Una aplicación de ayuda con las tareas debería reducir la confusión sin eliminar toda responsabilidad.
Los estudiantes que usan bien la ayuda instantánea para la tarea tienden a seguir una secuencia diferente a la de los estudiantes que la usan mal. Intentan resolver el problema primero. Identifican la parte confusa. Comprueban la explicación. Luego intentan algo similar por su cuenta. Ese último paso no es glamoroso, pero es donde realmente se pone a prueba el aprendizaje.

Aquí es también donde la preocupación por las trampas se vuelve real. La línea no siempre es dramática. A menudo aparece en formas más silenciosas: copiar una respuesta modelo en un párrafo, enviar una solución trabajada sin entenderla o volverse tan dependiente de la aplicación que el trabajo independiente comienza a parecer imposible.

Los padres deben prestar atención a un signo especialmente revelador: velocidad sin crecimiento. Si un estudiante termina su tarea más rápido pero aún no puede explicar el material más tarde, la herramienta puede estar ayudando al desempeño en el sentido más estricto y perjudicando el aprendizaje con el tiempo.
Las mejores aplicaciones de ayuda con las tareas deberían hacer que los estudiantes sean menos dependientes, no más. Ésa es una norma útil. Una buena aplicación no es aquella que hace que el esfuerzo sea innecesario. Es aquel que ayuda a que el esfuerzo sea más productivo.
La ayuda instantánea con las tareas puede tener absolutamente un lugar en el estudio moderno. Simplemente no debería convertirse en un sustituto silencioso del pensamiento, porque una vez que eso sucede, la conveniencia deja de ser inofensiva.





